3 razones por las que «Guasón» no causa gracia en Córdoba

Humberto Gambino hacía el mismo gesto, pero sin necesidad de usar las manos.

1 Acá hay uno que se ríe mejor. En todo el mundo se elogió la sonrisa siniestra del personaje que compone Joaquin Phoenix. Pero eso aquí no deslumbra a quienes conocen al popular Flaco Fumanchú, del barrio Jardín de la Alegría, que después de prenderse un porro en Año Nuevo, se largó a reír y no paró hasta que en Carnaval le estamparon una bombucha en la oreja y consiguieron callarlo.

2 Acá se le dice «guasón» a un guaso grandote. Tampoco se adecua a la idiosincracia cordobesa el nombre de la película, ya que en nuestro ámbito esa palabra remite a otro significado. Fue el que le dio el Negro Cara’e Perdiz una noche a la entrada de una discoteca, cuando un patovica gigante le puso la mano en el pecho y le dijo: «Guaso, vo’ no entrá». Y el Negro le contestó: «Yo seré guaso, pero vo’ más que guaso soi un Guasón».

3 Acá se junta más basura. En el filme de Todd Phillips, Ciudad Gótica entra en caos debido a una prolongada huelga de basureros. Esa situación jamás podría conmover a los cordobeses, que han soportado paros del Surrbac más largos que bóxer de actor porno. Una vez tardaron tanto en volver a recolectar los residuos, que los cartoneros empezaron a juntar la fruta podrida para venderla como compost.

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